Discurso inaugural del Dr. Eusebio Leal Spengler, en la Exposición fotográfica La Última Frontera

Comandante de la Revolución, Comandante, señores viceministros, representantes diplomáticos de las agencias de Naciones Unidas, señoras y señores miembros de la delegación científica y ambientalista norteamericana. 

Me es imposible dirigirme a todas las personas que fueron mencionadas. Faltaba un epílogo: al pueblo de Cuba y al pueblo de La Habana, al pueblo de los Estados Unidos, y a todos los que escuchen y vean en cualquier latitud del mundo, a todo lo que flote y descanse en el fondo de los mares, a todo lo que allí florece y que nos es desconocido, a las misteriosas criaturas que lo habitan, mansas y feroces, en fin, a todas las cosas creadas. 

En realidad el hombre es el único que puede destruir su ambiente. Los pájaros lo cuidan meticulosamente, también lo hacen las criaturas más fieras, marcan celosamente su territorio, y cualquiera que irrumpe en él, recibe una respuesta, por lo general muy fuerte. De vez en cuando veo pasar un automóvil, y alguien lanza una lata, o uno pasa y arrebata las flores, o para saludar a un amigo pasa por sobre el césped. 

Nosotros tenemos que comprender que nuestra existencia es muy comprometida sin una naturaleza protegida. No en balde La Habana se fundó a la sombra de un árbol. Y es realmente muy bello símbolo. El árbol es el creador del agua. No hay árbol inútil, ni hierba inútil, ni criatura inútil, sin embargo algunos humanos parecen serlo. Es por eso que esta exposición es no solo una muestra del esplendor de una Cuba sumergida, sino una ardorosa llamada a la preservación del medioambiente, de la naturaleza en su conjunto, y en particular del mar. Vivimos del mar. ¿Qué sería de nosotros sin el mar? Las criaturas surgieron  del mar. Y en la hora primera de todos los tiempos, se separaron las olas del mar del cielo, y no se sabe donde comienza uno y termina el otro. 

Felicito a Mundo Latino, y a todos los que han contribuido a que esto sea posible. No podemos descansar en esta prédica, por y para las futuras generaciones. Nuestro país tiene incontables zonas protegidas y parques naturales. Recuerdo una apasionante discusión en el Parlamento, se trataba del Parque Nacional Alejandro de Humboldt, donde descansan subterráneas parte de las riquezas minerales de Cuba. Teníamos que escoger: los minerales o la naturaleza y el agua dulce. El Presidente de la República decidió la discusión: el agua. El mundo de mañana tendrá sed. Cuidemos las fuentes, y detengamos la avidez de resolver el asunto económico de manera fácil. Exactamente igual ocurre con los monumentos. Este Castillo, por ejemplo, se construía apresuradamente en 1570 y fue testigo del nacimiento de la ciudad y de su reconstrucción. Para celebrar la Convención sobre el Patrimonio Subacuático se inauguró el museo donde está el tesoro que rescatamos, adentro está una parte de nuestra historia y por ende es un día glorioso para nosotros que ustedes estén aquí. 

Esta fue la ciudad que fue la cuna de José Martí y fue también la ciudad en que George Washington se encontró cuando era un joven oficial británico. Buscamos lo que nos une y no lo que nos separa, y una de las cosas más poderosas que nos une además de la historia es la naturaleza. Gracias a todas y a todos. Están bienvenidos.

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    Ultima Actualización: Miércoles 15 Noviembre 2017.