Homenaje a la Dra. Rosa Elena Simeón Negrín en un nuevo aniversario de su fallecimiento

HomenajeRosaElenaEn la Necrópolis de Colón, se rindió homenaje a la Dra. Rosa Elena Simeón Negrín, por cumplirse un aniversario más de su fallecimiento. Asistieron directivos y especialistas del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente. La Directora de Medio Ambiente, Odalys C. Goicochea pronunció las palabras centrales, las cuales reproducimos a continuación.

Queridas compañeros y compañeras:  

¨Honrar, honra¨ dijo nuestro Héroe Nacional José Martí y es precisamente el propósito de estar todos hoy aquí, honrar la memoria de nuestra querida Dra. Rosa Elena Simeón Negrín.

Me ha correspondido el honor de expresar con mucho respeto, un alto compromiso y legítimo orgullo unas sentidas palabras en este sencillo acto de recordación a quien fuera una mujer excepcional y además, un paradigma para las actuales y futuras generaciones de hombres de ciencia; máxime en los días actuales en  que la Patria requiere de hombres de entereza, fervor patriótico e infinito amor, tal como tu historial de vida nos enseñó.  

Solo a manera de breve recordatorio les expresaré algunos de los principales datos de la fructífera vida revolucionaria de esta mujer nacida en Bejucal un 17 de junio de 1943, que se graduó en la Escuela de Medicina de la Universidad de la Habana en 1966, defendió su Doctorado en Ciencias Veterinarias en 1975 y alcanzó la categoría de Investigador Titular en 1981.

Inició su vida profesional en el Departamento de Virología del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC) y no dudó en transformar su pasión por las investigaciones médicas para dedicarse a las ciencias veterinarias como respuesta revolucionaria al llamado del Comandante en Jefe.  

Como cuadro de la ciencia fue Directora de la Rama Agropecuaria del CNIC, fundadora y Directora General del Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria (CENSA) hasta 1985, Presidente de la Academia de Ciencias de Cuba y de la Comisión Nacional de Medio Ambiente y Recursos Naturales hasta 1994 y Ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente desde esa fecha hasta su fallecimiento en el 2004.  Durante esos años fue Miembro del Comité Consultivo Regional de Ciencia y Tecnología de América Latina y el Caribe y del Comité Asesor para la Ciencia y la Técnica de la ONU, formó parte de las delegaciones cubanas a la Cumbre de Río de 1992 y de la toma de posesión del Presidente Mandela; presidió la Delegación Cubana para la Cumbre de Desarrollo Sostenible del 2002 y fue miembro de las Academias de Ciencias de México y República Dominicana.

Su vida política se inició en la Campaña de Alfabetización, miliciana en la Crisis de Octubre, militante de la UJC en 1963 y del PCC en 1970.  Miembro del Comité Central del PCC desde 1980 y de su Buró Político en el perído 1986-1991.  Diputada de la Asamblea Nacional desde 1986, del Consejo de Estado desde 1993 hasta 1998 y del Comité Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas desde 1980.


Por sus innumerables méritos científicos y brillante desempeño político recibió numerosas distinciones y condecoraciones entre ellas la de Heroína del Trabajo de la República de Cuba y las órdenes Carlos J. Finlay,  Lázaro Peña y Mariana Grajales.

A Rosa, aún con ese admirable historial científico y político, se le recuerda principalmente por sus virtudes como ser humano: fraterna, sencilla, preocupada y ocupada de los problemas de cualquier subordinado. Por su ejemplar actitud como hija, esposa y madre.  Perseverante y constante, con una voluntad a prueba de fuego, siempre con una palabra de aliento y optimismo aún en los momentos de mayor tensión y por sobre todo, su pasión sin límites por la Revolución y por el pensamiento y la práctica revolucionaria de nuestro máximo líder, el compañero Fidel.


Sirvan pues estas sencillas palabras como eterno homenaje para Rosa, ejemplo para las presentes y futuras generaciones, que hizo realidad las palabras de nuestro Apóstol cuando expresó y cito: “Las campañas de los pueblos solo son débiles cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer; cuando la mujer tímida y  quieta en su natural, anima y aplaude, cuando la mujer, culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño, la obra es invencible”. FIN DE LA CITA

Rosa, tu obra, nuestra obra, la Revolución, es invencible.  

Gracias por levantar siempre las banderas de la ciencia y la tecnología cubana: revolucionaria y solidaria.

Gracias por tu ejemplo.

Muchas gracias.

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    Ultima Actualización: Miércoles 15 Noviembre 2017.