Formaciones coralinas bajo amenaza creciente en el Caribe

Casi la mitad de los arrecifes desaparecieron desde la década de 1970, "y el futuro parece sombrío para el restante 50 por ciento, que podría desaparecer en los próximos 20 años, ahogado por una tupida capa de algas"

La pérdida de herbívoros, como el pez loro y los erizos de mar, acelera la reducción de los arrecifes coralinos en el Caribe, en detrimento de la biodiversidad y la economía del área, sostienen expertos.

Un artículo publicado por la oficina regional del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) fundamenta que las playas de arena blanca y las formaciones coralinas están bajo amenaza creciente, debido a factores claves como la pesca indiscriminada del pez loro.

Casi la mitad de los arrecifes desaparecieron desde la década de 1970, "y el futuro parece sombrío para el restante 50 por ciento, que podría desaparecer en los próximos 20 años, ahogado por una tupida capa de algas", advierte el análisis.

Los peces loro pasan el 90 por ciento de sus días alimentándose del crecimiento excesivo de algas en los corales, lo cual ayuda a mantener un equilibrio ecológico saludable entre los dos grupos de organismos.

"A medida que crecen, socavan el exoesqueleto de carbonato de calcio de los corales con su boca en forma de pico. Estos trozos de corales son liberados de nuevo al medio ambiente como deposiciones de los peces que llegan en forma de arena a las famosas playas blancas del Caribe", detalla el documento.

Un solo pez loro puede producir cientos de kilogramos de arena a lo largo de la vida útil, por lo que su función es de gran valor para la industria del turismo, agrega la evaluación.

Durante años las aguas tropicales poco profundas del Océano Índico y el Caribe albergaron abundantes poblaciones del espécimen, pero el consumo humano, "a un ritmo insostenible", modificó la situación, alerta el estudio.

A juicio de los especialistas, urge poner en práctica estrategias de conservación y gestión de la pesca para preservar esos animales acuáticos y los ecosistemas marinos que ayudan a mantener.

Según académicos estadounidenses, los corales pueden mantener su resiliencia si se recolecta menos del 10 por ciento de la biomasa explotable de los peces loro y queda establecido un tamaño mínimo de 30 centímetros.

En opinión de analistas, una herramienta legal especialmente útil sería incluir a los peces loro en el Protocolo sobre Zonas Especialmente Protegidas y Vida Silvestre de la Región del Gran Caribe del Convenio de Cartagena, para promover la gestión sostenible.

Sin embargo, "también es importante ofrecer medios de vida alternativos para las personas que puedan verse afectadas por estas restricciones", juzga el Pnuma.

Entidades de Naciones Unidas recomiendan interactuar con las comunidades indígenas y locales y otras partes interesadas a fin de de comunicar los beneficios de este tipo de estrategias para los ecosistemas de arrecifes de coral, la reposición de las poblaciones de peces y la economía autóctona.

Fuente: Granma

citmaCopyright 2015 © MEDIOAMBIENTE.CU.

    Ultima Actualización: Miércoles 15 Noviembre 2017.