Archivos del patrimonio natural

Cuba atesora una notable cantidad de fósiles identificados a distintos niveles taxonómicos y edades, que abarcan del periodo Jurásico a la actualidad.

Considerados verdaderos mensajeros del pasado, los fósiles contienen valiosa información sobre la evolución de la Tierra en todas sus manifestaciones durante miles de millones de años, sin la cual sería imposible a los científicos conocer por ejemplo las especies de animales y plantas que la han habitado y los cambios geológicos y ecológicos ocurridos en las diferentes épocas.

Para que se tenga una idea de cuánto pueden aportar en materia de conocimiento científico baste decir que nuestro planeta tiene alrededor de 4 600 millones de años, y los fósiles más antiguos conocidos hasta ahora descubiertos recientemente en el sudoeste de Groenlandia fueron datados con una edad estimada de 3 700 millones de años.

Buena parte de ellos se han conservado en las rocas de la corteza terrestre, propiciando que en los trabajos de campo los especialistas puedan hallarlos y recuperarlos mediante diversos procedimientos para su posterior estudio e interpretación.

MUCHO QUE ENSEÑAR

En opinión del doctor en Ciencias Geo­lógicas Reinaldo Rojas Consuegra, investigador titular y autor principal del Registro Fósil de Cuba, nuestro país atesora una notable cantidad de fósiles identificados a distintos niveles taxonómicos y edades, que abarcan del periodo Jurásico a la actualidad, es decir un espacio de tiempo enmarcado aproximadamente en los últimos 200 millones de años.

La relación incluye una amplia y rica diversidad de organismos de la flora y la fauna, los cuales representan verdaderos tesoros para las geociencias en particular, y la ciencia en general. Incluso algunos  son ejemplares únicos a nivel de la región antillana y caribeña, y en otros casos a escala mundial.

Según precisó a Granma el doctor Rojas Consuegra, dentro de los hallazgos trascendentales de organismos que vivieron en la etapa del Jurásico figura el descubrimiento de restos petrificados de saurios marinos gigantes. De acuerdo con el tipo de especie, estos animales llegaron a tener un tamaño de tres a 20 metros o más, y un peso de decenas de toneladas. El Museo Nacional de Historia Natural de Cuba (Mnhnc) dispone de algunas piezas en colección únicas para la ciencia universal.

También citó la localización de restos de vertebrados marinos como tortugas, cocodrilos y peces, además de cientos de especies de moluscos, erizos, ostiones y otros invertebrados, junto al estudio actual de una posible nueva especie de helecho fósil jurásico.

Un descubrimiento relevante ocurrido a comienzos del siglo XX bajo la autoría del sabio cubano Carlos de la Torre y de la Huerta lo fue igualmente el de los restos fósiles de un Megalocnus rodens, comúnmente llamado perezoso gigante, un animal corpulento parecido a un oso pardo adulto, capaz de alcanzar alrededor de 1,5 metros de largo y 200 kilogramos de peso.

Poseía potentes extremidades provistas de garras largas y rectas, estimándose por algunos estudiosos del tema que formó parte de la dieta de los primeros pobladores de la Isla y convivió con ellos al menos durante 1 000 años, antes de desaparecer.

Entre los hallazgos más recientes el investigador Reinaldo Rojas mencionó los primeros restos de vertebrados fósiles del periodo Cre­tácico en Cuba y Las Antillas localizados en una pequeña cantera abandonada en Cie­go de Ávila, así como un diente perteneciente posiblemente a un mosasaurio, algo sin precedentes en el Caribe antillano.

Las piezas fosilizadas, apuntó, pueden ha­ber pertenecido a  reptiles, aves y mamíferos, que vivieron entre 70 y 66 millones de años atrás en el entonces arco de las islas posvolcánicas de las Antillas mayores.

Consultado sobre la elaboración del registro fósil cubano, precisó que este contabiliza los taxorregistros con dimensiones visibles encontrados en el país desde el siglo XVIII a la fecha, cifras en permanente cambio a medida que se incorporan los resultados de nuevos estudios.

Forman parte por el momento del referido inventario más de 985 invertebrados, 178 vertebrados, 38 icnofósiles y 55 plantas. Dicho trabajo es parte del proyecto Registros paleontológicos y paleoclimáticos de Cuba, una vi­sión integradora, desarrollado entre el 2013 y el 2015 por científicos del Mnhnc.

Uno de los aportes fundamentales de estas investigaciones es haber corroborado la presencia en épocas lejanas de monos, águilas, perezosos, reptiles, aves y varias especies más de una fauna ya extinguida en el archipiélago cubano.

Importante es asimismo su apreciable contribución para el conocimiento del pasado en la región, la evolución biológica, las extinciones y demás datos que favorecen la mejor comprensión de nuestros orígenes. Sin duda los fósiles son parte fundamental del patrimonio natural de la nación y merecen ser conservados y protegidos de la acción de depredadores intencionales y de aquellos que por desconocimiento ponen en peligro su preservación.

Para quienes subestiman la importancia de Cuba para el estudio del pasado de la Tierra es conveniente añadir que aquí existen las más completas formaciones rocosas asociadas al choque de un cuerpo cósmico de más de diez kilómetros de diámetro (la mayoría de los astrónomos lo califica de asteroide), que hace unos 66,04 millones de años impactó al planeta por la zona de la actual península de Yu­catán, abriendo un enorme boquete denominado cráter de Chicxulub.

La evidencia más prominente radica en el afloramiento de rocas específicas del límite Cretácico-Paleógeno en diversas localidades del territorio nacional, cuyos espesores son mayores a los observados en otras áreas de la región y su presencia mucho más amplia que en ninguno de los países antillanos vecinos.

Muestra de ello son las localizadas en las formaciones de Moncada (Pinar del Río), Ca­carajícara (Pinar y Artemisa), Peñalver (Arte­misa y Mayabeque), Loma Capiro (Villa Cla­ra) y Fomento (Sancti Spíritus).

Otras pruebas de la colisión del célebre asteroide en el subsuelo del archipiélago cu­bano son el alto contenido de iridio presente en estas capas sedimentarias, un mineral que presumiblemente llegó a la superficie terrestre procedente del espacio sideral.


Fuente: Granma

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    Ultima Actualización: Miércoles 15 Noviembre 2017.