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Ecosistemas
de Montaña
Cuba posee cuatro macizos montañosos: la cordillera de
Guaniguanico, en la región occidental; el macizo de Guamuhaya,
también conocido como Escambray, en la región
central; y la Sierra Maestra y el macizo de Nipe-Sagua-Baracoa,
en la región Oriental.
Estos macizos ocupan aproximadamente el 21% de la superficie
del país y están conformados por montañas
bajas y medias, siendo la máxima altitud la del Pico
Real del Turquino, con 1974 m. Son muy relevantes desde el punto
de vista biogeográfico, evolutivo y conservacionista,
en ellas se encuentra la mayor riqueza de diversidad biológica
del país. Más del 37% de las áreas boscosas
del país se encuentran en las zonas montañosas.
La flora vascular cubana posee 6700 formas, de las cuales 51%
son endémicas. Se localizan más del 70% de las
plantas endémicas de Cuba, así como otros grupos
taxonómicos como los hongos, estimados en más
de 3400 especies, que están ampliamente representados.
La diversidad faunística, representada por más
de 14000 especies, es elevada especialmente en artrópodos,
moluscos, anfibios, reptiles y aves, destacándose además
su alto índice de endemismo.
Estas peculiaridades se deben a las propias características
generales de los ecosistemas de montaña y a la compleja
evolución geológica de estas regiones en el país,
que le han conferido una gran variedad de substratos geológicos
que condicionaron la elevada diferenciación paisajística
de estos territorios. Un factor esencial en las características
de los ecosistemas de montaña cubanos es que el hecho
de que sean estos territorios los que mayor tiempo han permanecido
emergidos durante su transformación, ha posibilitado
que en ellos se haya producido una evolución más
prolongada de su biota. Por esta razón las montañas
de Cuba y particularmente las orientales, están considerados
entre los centros de evolución, dispersión y endemismo
más importantes de las Antillas.
La alta fragilidad de estos ecosistemas, los altos valores de
la biodiversidad y el papel que juegan en la producción
de agua, obliga a diseñar un modelo de desarrollo sostenible
para las montañas cubanas que atenúe y revierta
los problemas ambientales presentes, fundamentalmente relacionados
con la disminución de la cobertura vegetal, las prácticas
inadecuados en el uso y laboreo de los suelos, el manejo inadecuado
de las cuencas hidrográficas, los impactos dados por
la construcciones y las infraestructuras, y la explotación
de recursos minerales, especialmente a cielo abierto.
Plan Turquino-Manatí:
Desarrollo integral de la montaña
Órganos de Atención al Desarrollo Integral de
la Montaña, CITMA |
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