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Manglares
Se localizan en las costas de origen biológico, acumulativas,
cenagosas y con esteros con escurrimientos de agua dulce,
aunque también en ambientes salinos como los cayos
e islas de las plataformas. En este complejo ecosistema, hay
que considerar el hábitat aéreo o terrestre
y el sumergido, que aunque son diferentes están estrechamente
relacionados.
En zonas con aportes de agua dulce y nutrientes los bosques
de mangle alcanzan 20-25 metros de altura y una alta densidad,
mientras que en aguas muy saladas y pobres en nutrientes,
pueden ser de pequeña talla, achaparrados o enanos.
Asociada al bosque de manglar habita una rica fauna.
Las raíces sumergidas de los mangles sirven de sustrato
a numerosos invertebrados y peces. Los manglares aportan energía
al ecosistema acuático, mediante sus hojas, ramas y
raíces, las cuales pasan a formar parte del detrito
acumulado en los sedimentos. Las raíces de los mangles
sirven de refugio a las etapas juveniles de langostas y peces.
Protegen las costas de la erosión provocada por el
oleaje, el viento y las corrientes costeras y filtran los
contaminantes evitando que lleguen a los arrecifes coralinos
y otro hábitat.
Los manglares ocupan una superficie de 5,321 km2 (el 4.8%
de la superficie terrestre total de la Isla de Cuba y 26%
de la superficie total de bosques) a lo largo de un perímetro
costero de cerca de 5,476 Km. Estas importantes formaciones
están presentes en casi el 70% de las costas cubanas,
por lo que se consideran la primera formación forestal
natural. Los manglares juegan un papel fundamental en la protección
y estabilización de las áreas costeras, así
como en el funcionamiento general de sus ecosistemas. Asimismo,
constituyen importantes zonas de reproducción y cría
de especies marinas.
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