Arrecifes coralinos
La contaminación orgánica y los aportes
de nutrientes inorgánicos provenientes de la isla principal
ejercen una influencia importante sobre el estado ecológico
de los cuerpos de agua interiores (macrolagunas o bahías)
según CUB/92/G31 (1997). Esta influencia llega afectar a
distancia a los arrecifes coralinos al saturarse el poder amortiguador
de dichos cuerpos de agua interiores. Los muestreos realizados desde
1994 (Penié et. al, 1996, Montalvo et al., 2002 y 2003) indican
una exportación de nutrientes desde las zonas interiores
enriquecidas hacia los arrecifes. En el último muestreo (Montalvo
et al., 2003), se ha visto una ligera disminución de las
concentraciones de fosfatos (Fig. 1).
| |
Fig. 1- . Evolución de las concentraciones
promedio de fosfatos en arrecifes coralinos y aguas interiores
del Archipiélago Sabana-Camagüey |
| |
 |
| |
Fuente: Proyecto PNUD/GEF Sabana Camagüey, 2004. |
Según los trabajos citados, se han encontrado
concentraciones de nitrógeno y fósforo inorgánico
superiores a los limites establecidos por Lapointe, et al. (1992)
en los arrecifes coralinos de los cayos Sabinal, Coco, Confites, Fragoso,
La Vela, Verde, Romano, Cruz del Padre, y Bahía de Cádiz
(faro) (Fig. 2).
| |
Fig. 2. Distribución de las zonas de arrecifes
que han presentado concentraciones altas de nitratos y fosfatos,
y de las aguas interiores eutroficadas. |
| |
 |
| |
Fuente: Proyecto PNUD/GEF Sabana Camagüey, 2004. |
Este enriquecimiento en nutrientes provoca
el deterioro de estos ecosistemas al estimular la proliferación
de las algas que compiten por el substrato contra los corales, sobre
todo al haber escasez de herbívoros que las controlen, como
el erizo negro Diadema antillarum y los peces loros, principalmente.
Las poblaciones del erizo negro Diadema antillarum fueron diezmadas
por una gran epizootia de origen desconocido a principios de los
años ochenta. Las mismas han mostrado muy poca recuperación
entre mayo del 2001 y octubre del 2003 (0.13±0.35 erizos/10
m2 a 0.38±0.77 erizos/10 m2, respectivamente), según
Espinosa et al. (2001) y un informe en elaboración. Esa recuperación
no alcanza la densidad umbral necesaria para que la presencia del
erizo sea efectiva para la remoción suficiente de algas (20
erizos/10 m2, según CARICOMP y Warner, 2000).
Se han observado casos de aplicación de prácticas
nocivas e ilegales de pesca, como el uso de mandarrias para tumbar
corales con el fin de permitir el arrastre de chinchorros en los
cabezos coralinos del sudeste de Cayo Fragoso, y el empleo de barretas
para romper corales y capturar los organismos en el Norte de Camagüey.
Por otra parte, el uso de chinchorros ha afectado zonas de arrecifes
en el norte de Camagüey por pescadores de Las Tunas. El uso
de chinchorros está siendo actualmente eliminado por el Ministerio
de la Industria Pesquera.
En los arrecifes coralinos de toda la región del Gran Caribe
tuvo lugar, entre finales de los ochenta y principios de los noventa,
una mortalidad masiva de los corales conocidos como orejones (Acropora
palmata) que son uno de los componentes principales de las crestas
arrecifales. Esto se debió a epizootias de las enfermedades
conocidas como “banda blanca” y “viruela blanca”.
El fenómeno denominado blanqueamiento de corales parece haber
tenido también alguna influencia. Muchos corales orejones
fueron sustituidos por el coral de fuego Millepora alcicornis, de
menor tamaño, fortaleza y belleza.
Algunas crestas arrecifales del norte de la provincia de Camagüey
están deterioradas al parecer por la acción conjunta
de la contaminación de la Bahía de Nuevitas y las
enfermedades mencionadas. En el muestreo de octubre del 2003 (informe
en elaboración) se observó una cierta recuperación
de los corales orejones mediante un proceso llamado recapamiento,
que consiste en que los corales jóvenes van cubriendo los
grandes esqueletos de corales muertos. Este proceso puede implicar
una recuperación más rápida que lo esperado.
Muchas de las demás especies de corales también han
sufrido mortalidad por enfermedades aunque en menor grado, pero
se han visto desplazadas paulatinamente por las algas en las partes
más profundas de los arrecifes (más de 10 m de profundidad)
al verse estas últimas menos afectadas por el oleaje. En
las crestas y arrecifes bajos las algas son menos abundantes por
ese motivo.
En el 2001 se observó una marcada escasez de peces, con una
gran pobreza y pequeña talla de pargos y meros (Espinosa
et al., 2001). Esto se atribuye a una sobrepesca comercial y deportiva.
En el muestreo de 2003 (informe en elaboración) se obtuvo
una mayor abundancia en los muestreos, lo que aún es objeto
de verificación.
Hasta el momento los daños a los arrecifes por las actividades
turísticas no son significativos. Se trabaja en función
de que en algunos centros de buceo se usen boyas de amarre para
embarcaciones, y no se tiren anclas sobre zonas de corales.
Pastos marinos
Los pastos marinos (conocidos por los pescadores
como seibadales) han desaparecido históricamente en más
del 25% de las macrolagunas o bahías, por causas naturales
y antropogénicas. En lugares muy cercanos a la Isla Principal,
se han producido una gran acumulación de materia orgánica
en el fondo y un proceso de eutroficación del agua. Como
consecuencia, los fondos se han vuelto más fangosos e inestables,
y ha disminuido la transparencia del agua (a causa de la resuspencion
de estos fangos inestables y del exceso de fitoplancton). Ello ha
conducido a la degradación o desaparición de los pastos
marinos en Bahía de Cárdenas, Oeste de Bahía
de Santa Clara, Puerto de Sagua, cercanía de la ciudad de
Caibarién, Ensenada de Cayo Vaca, Oeste de Bahía de
Buenavista, Bahía de Jigüey, Bahía la Gloria,
Ensenada de Mayanabo y Bahía de Nuevitas (CUB/92/G31, 1997).
Aunque cerca de los Cayos de Piedra de Caguanes se encontraron pastos
marinos en buen estado, aún existen algunas áreas
desprovistas de vegetación marina, como es el caso de la
Ensenada de Carbó, que continúa impactada por la fuerte
contaminación orgánica procedente del desactivado
central azucarero Obdulio Morales y la fábrica de torula.
Las evaluaciones ecológicas rápidas y los monitoreos
no revelaron existencia de enfermedades de yerbas marinas que componen
los pastos (Cano et al., 2002 y 2003).
A principios de los años del noventa, la extensión
de los pastos marinos se redujo casi en su totalidad en Bahía
de los Perros a causa de incrementos importantes de salinidad debido,
en conjunto, al cierre parcial del canal entre Cayo Coco y Cayo
Romano, la construcción del pedraplén, y el dique
Estero-Socorro, construido este último para endulzar la Laguna
de la Leche (CUB/92/G31, 1997). Después de la construcción
de un puente entre dichos cayos, permitir mayor escorrentía
de agua dulce hacia el mar mediante aliviaderos a través
del dique, y abrir algunos pasos através del pedraplén,
se pudo disminuir un poco la salinidad en algunas partes de la bahía.
Sin embargo, aun no se observa una recuperacion significativa de
los pastos en la zona, aunque comienzan a aparecer parches de pastos
aislados de escasa densidad (Clero et al, 2003).
La Bahía de Jigüey también esta extremadamente
salinizada, debido al gran aislamiento natural del océano
producido por los cayos que la bordean por el norte, y a la construcción
del pedraplén de Playa Jigüey a Cayo Romano. Se ha comprobado
que los pastos marinos aún no se han recuperado, y se han
encontrado solamente aislados parches igual que en la Bahía
de los Perros (Clero et al., 2003).
Se mantiene también el deterioro de pastos marinos en el
Norte de las provincias de Las Villas y Camagüey (Bahia de
Nuevitas), a consecuencias del uso del chinchorro (Perdomo et al.,
2003; Cabrera, 2002). En estos momentos el Ministerio de la Industria
Pesquera toma medidas para recuperar esas áreas, que consisten
en sustituir paulatinamente el chinchorro por otros artes que no
los fondos y afectan menos la vida marina. El daño de pastos
marinos por quillas de embarcaciones está bastante generalizado
en las áreas bajas como el norte de la Bahía Buenavista
y el noroeste de Bahía de los Perros.
Los tres cuerpos de agua interiores más eutroficados a causa
de ser receptores de grandes cantidades de aguas residuales industriales,
agrícolas y domésticas, son las bahías de Cárdenas,
Buenavista y Nuevitas (Montalvo et al., 2002 y 2003).
Manglares
De acuerdo a los resultados de las evaluaciones
del estado de salud de los manglares del Ecosistema Sabana-Camagüey
(Menéndez et al., 2003 y Guzmán et al., 2003), no
se han detectado condiciones de alta tensión en los manglares
del área estudiada, y el estado de salud de los manglares
es satisfactorio, con buen vigor y regeneración; aunque se
encontraron afectaciones puntuales en el Archipiélago Camagüey,
provocadas por la construcción de un vial sin los pasos de
agua requeridos en el Noroeste de Cayo Sabinal.
En la mayor parte de las estaciones los rangos de salinidad fueron
de 36 a 45‰, los que posibilitan un buen desarrollo del manglar.
Los mayores valores de salinidad se encontraron en la Bahía
de Jigüey (más de 80‰), al Este del pedraplén
que une a Cayo Romano con la Isla Principal, con pérdida
de la vida marina y fetidez de los fondos marinos, lo que sugiere
la necesidad de acciones para disminuir la salinidad. A esto también
ha contribuido el cierre de canales en tierra firme.
Ha ocurrido una significativa recuperación de la vegetación
de manglar en las áreas del Archipiélago Sabana, en
el que se reportó mortalidad masiva de manglares a finales
del 70. En general las afectaciones detectadas son localizadas,
y el ecosistema de manglar mostró mecanismos naturales de
recuperación de los efectos del Huracán Michelle.
La mayor parte de las estaciones presentaron escasos ataques de
fitófagos, pocas estaciones los presentaron en abundancia,
y en ninguna fueron evaluados como muy abundantes.
Con el objetivo de disminuir la salinidad y así mejorar el
estado de los manglares, Menéndez et al. (2003) recomiendan
valorar la apertura de pasos de agua desde el Norte hacia la Bahía
de Jigüey, así como abrir el canal que viene de la laguna
La Redonda hacia la Bahía de Los Perros, al este de Turiguanó.
| |
Fuente: Situación Ambiental
Cubana 2003 (En imprenta) |
| |
|
| |
| |
 |
ARRIBA |
|
|