Inicio
  Cartel
  Ecosistemas Marinos
  Legislación
  Efemérides
  Sitios relacionados
   
  SABÍA QUE........
  5 de Junio
  Archipiélago Sabana-Camaguey
  Playas
  Manglares
  Cuencas Hidrográficas
  Contaminación aguas
  Calidad ambiental
  Areas Protegidas
  Grupo Nacional de Zonas Costeras
  Legislación
  Galería de Imágenes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ecosistemas Marinos del Archipiélago Sabana -Camaguey

Arrecifes coralinos

La contaminación orgánica y los aportes de nutrientes inorgánicos provenientes de la isla principal ejercen una influencia importante sobre el estado ecológico de los cuerpos de agua interiores (macrolagunas o bahías) según CUB/92/G31 (1997). Esta influencia llega afectar a distancia a los arrecifes coralinos al saturarse el poder amortiguador de dichos cuerpos de agua interiores. Los muestreos realizados desde 1994 (Penié et. al, 1996, Montalvo et al., 2002 y 2003) indican una exportación de nutrientes desde las zonas interiores enriquecidas hacia los arrecifes. En el último muestreo (Montalvo et al., 2003), se ha visto una ligera disminución de las concentraciones de fosfatos (Fig. 1).

  Fig. 1- . Evolución de las concentraciones promedio de fosfatos en arrecifes coralinos y aguas interiores del Archipiélago Sabana-Camagüey
 
  Fuente: Proyecto PNUD/GEF Sabana Camagüey, 2004.

Según los trabajos citados, se han encontrado concentraciones de nitrógeno y fósforo inorgánico superiores a los limites establecidos por Lapointe, et al. (1992) en los arrecifes coralinos de los cayos Sabinal, Coco, Confites, Fragoso, La Vela, Verde, Romano, Cruz del Padre, y Bahía de Cádiz (faro) (Fig. 2).

  Fig. 2. Distribución de las zonas de arrecifes que han presentado concentraciones altas de nitratos y fosfatos, y de las aguas interiores eutroficadas.
 
  Fuente: Proyecto PNUD/GEF Sabana Camagüey, 2004.

Este enriquecimiento en nutrientes provoca el deterioro de estos ecosistemas al estimular la proliferación de las algas que compiten por el substrato contra los corales, sobre todo al haber escasez de herbívoros que las controlen, como el erizo negro Diadema antillarum y los peces loros, principalmente.

Las poblaciones del erizo negro Diadema antillarum fueron diezmadas por una gran epizootia de origen desconocido a principios de los años ochenta. Las mismas han mostrado muy poca recuperación entre mayo del 2001 y octubre del 2003 (0.13±0.35 erizos/10 m2 a 0.38±0.77 erizos/10 m2, respectivamente), según Espinosa et al. (2001) y un informe en elaboración. Esa recuperación no alcanza la densidad umbral necesaria para que la presencia del erizo sea efectiva para la remoción suficiente de algas (20 erizos/10 m2, según CARICOMP y Warner, 2000).

Se han observado casos de aplicación de prácticas nocivas e ilegales de pesca, como el uso de mandarrias para tumbar corales con el fin de permitir el arrastre de chinchorros en los cabezos coralinos del sudeste de Cayo Fragoso, y el empleo de barretas para romper corales y capturar los organismos en el Norte de Camagüey. Por otra parte, el uso de chinchorros ha afectado zonas de arrecifes en el norte de Camagüey por pescadores de Las Tunas. El uso de chinchorros está siendo actualmente eliminado por el Ministerio de la Industria Pesquera.

En los arrecifes coralinos de toda la región del Gran Caribe tuvo lugar, entre finales de los ochenta y principios de los noventa, una mortalidad masiva de los corales conocidos como orejones (Acropora palmata) que son uno de los componentes principales de las crestas arrecifales. Esto se debió a epizootias de las enfermedades conocidas como “banda blanca” y “viruela blanca”. El fenómeno denominado blanqueamiento de corales parece haber tenido también alguna influencia. Muchos corales orejones fueron sustituidos por el coral de fuego Millepora alcicornis, de menor tamaño, fortaleza y belleza.

Algunas crestas arrecifales del norte de la provincia de Camagüey están deterioradas al parecer por la acción conjunta de la contaminación de la Bahía de Nuevitas y las enfermedades mencionadas. En el muestreo de octubre del 2003 (informe en elaboración) se observó una cierta recuperación de los corales orejones mediante un proceso llamado recapamiento, que consiste en que los corales jóvenes van cubriendo los grandes esqueletos de corales muertos. Este proceso puede implicar una recuperación más rápida que lo esperado. Muchas de las demás especies de corales también han sufrido mortalidad por enfermedades aunque en menor grado, pero se han visto desplazadas paulatinamente por las algas en las partes más profundas de los arrecifes (más de 10 m de profundidad) al verse estas últimas menos afectadas por el oleaje. En las crestas y arrecifes bajos las algas son menos abundantes por ese motivo.

En el 2001 se observó una marcada escasez de peces, con una gran pobreza y pequeña talla de pargos y meros (Espinosa et al., 2001). Esto se atribuye a una sobrepesca comercial y deportiva. En el muestreo de 2003 (informe en elaboración) se obtuvo una mayor abundancia en los muestreos, lo que aún es objeto de verificación.

Hasta el momento los daños a los arrecifes por las actividades turísticas no son significativos. Se trabaja en función de que en algunos centros de buceo se usen boyas de amarre para embarcaciones, y no se tiren anclas sobre zonas de corales.

Pastos marinos

Los pastos marinos (conocidos por los pescadores como seibadales) han desaparecido históricamente en más del 25% de las macrolagunas o bahías, por causas naturales y antropogénicas. En lugares muy cercanos a la Isla Principal, se han producido una gran acumulación de materia orgánica en el fondo y un proceso de eutroficación del agua. Como consecuencia, los fondos se han vuelto más fangosos e inestables, y ha disminuido la transparencia del agua (a causa de la resuspencion de estos fangos inestables y del exceso de fitoplancton). Ello ha conducido a la degradación o desaparición de los pastos marinos en Bahía de Cárdenas, Oeste de Bahía de Santa Clara, Puerto de Sagua, cercanía de la ciudad de Caibarién, Ensenada de Cayo Vaca, Oeste de Bahía de Buenavista, Bahía de Jigüey, Bahía la Gloria, Ensenada de Mayanabo y Bahía de Nuevitas (CUB/92/G31, 1997). Aunque cerca de los Cayos de Piedra de Caguanes se encontraron pastos marinos en buen estado, aún existen algunas áreas desprovistas de vegetación marina, como es el caso de la Ensenada de Carbó, que continúa impactada por la fuerte contaminación orgánica procedente del desactivado central azucarero Obdulio Morales y la fábrica de torula. Las evaluaciones ecológicas rápidas y los monitoreos no revelaron existencia de enfermedades de yerbas marinas que componen los pastos (Cano et al., 2002 y 2003).

A principios de los años del noventa, la extensión de los pastos marinos se redujo casi en su totalidad en Bahía de los Perros a causa de incrementos importantes de salinidad debido, en conjunto, al cierre parcial del canal entre Cayo Coco y Cayo Romano, la construcción del pedraplén, y el dique Estero-Socorro, construido este último para endulzar la Laguna de la Leche (CUB/92/G31, 1997). Después de la construcción de un puente entre dichos cayos, permitir mayor escorrentía de agua dulce hacia el mar mediante aliviaderos a través del dique, y abrir algunos pasos através del pedraplén, se pudo disminuir un poco la salinidad en algunas partes de la bahía. Sin embargo, aun no se observa una recuperacion significativa de los pastos en la zona, aunque comienzan a aparecer parches de pastos aislados de escasa densidad (Clero et al, 2003).
La Bahía de Jigüey también esta extremadamente salinizada, debido al gran aislamiento natural del océano producido por los cayos que la bordean por el norte, y a la construcción del pedraplén de Playa Jigüey a Cayo Romano. Se ha comprobado que los pastos marinos aún no se han recuperado, y se han encontrado solamente aislados parches igual que en la Bahía de los Perros (Clero et al., 2003).

Se mantiene también el deterioro de pastos marinos en el Norte de las provincias de Las Villas y Camagüey (Bahia de Nuevitas), a consecuencias del uso del chinchorro (Perdomo et al., 2003; Cabrera, 2002). En estos momentos el Ministerio de la Industria Pesquera toma medidas para recuperar esas áreas, que consisten en sustituir paulatinamente el chinchorro por otros artes que no los fondos y afectan menos la vida marina. El daño de pastos marinos por quillas de embarcaciones está bastante generalizado en las áreas bajas como el norte de la Bahía Buenavista y el noroeste de Bahía de los Perros.

Los tres cuerpos de agua interiores más eutroficados a causa de ser receptores de grandes cantidades de aguas residuales industriales, agrícolas y domésticas, son las bahías de Cárdenas, Buenavista y Nuevitas (Montalvo et al., 2002 y 2003).

Manglares

De acuerdo a los resultados de las evaluaciones del estado de salud de los manglares del Ecosistema Sabana-Camagüey (Menéndez et al., 2003 y Guzmán et al., 2003), no se han detectado condiciones de alta tensión en los manglares del área estudiada, y el estado de salud de los manglares es satisfactorio, con buen vigor y regeneración; aunque se encontraron afectaciones puntuales en el Archipiélago Camagüey, provocadas por la construcción de un vial sin los pasos de agua requeridos en el Noroeste de Cayo Sabinal.

En la mayor parte de las estaciones los rangos de salinidad fueron de 36 a 45‰, los que posibilitan un buen desarrollo del manglar. Los mayores valores de salinidad se encontraron en la Bahía de Jigüey (más de 80‰), al Este del pedraplén que une a Cayo Romano con la Isla Principal, con pérdida de la vida marina y fetidez de los fondos marinos, lo que sugiere la necesidad de acciones para disminuir la salinidad. A esto también ha contribuido el cierre de canales en tierra firme.

Ha ocurrido una significativa recuperación de la vegetación de manglar en las áreas del Archipiélago Sabana, en el que se reportó mortalidad masiva de manglares a finales del 70. En general las afectaciones detectadas son localizadas, y el ecosistema de manglar mostró mecanismos naturales de recuperación de los efectos del Huracán Michelle. La mayor parte de las estaciones presentaron escasos ataques de fitófagos, pocas estaciones los presentaron en abundancia, y en ninguna fueron evaluados como muy abundantes.

Con el objetivo de disminuir la salinidad y así mejorar el estado de los manglares, Menéndez et al. (2003) recomiendan valorar la apertura de pasos de agua desde el Norte hacia la Bahía de Jigüey, así como abrir el canal que viene de la laguna La Redonda hacia la Bahía de Los Perros, al este de Turiguanó.

  Fuente: Situación Ambiental Cubana 2003 (En imprenta)
   
 
  ARRIBA


 
    Departamento de Información Ambiental / 2004