Los avances de los últimos 30 años en materia de protección
del medio marino y costero se han limitado por lo general a relativamente
pocos países, en su mayoría desarrollados, y a relativamente
pocos temas ambientales. En su totalidad, la degradación del
medio marino y costero no sólo continúa, sino que se
ha intensificado. Persisten las amenazas más serias para los
océanos reconocidas en 1972, como la contaminación marina,
la sobreexplotación de los recursos biológicos marinos
y la pérdida de hábitat costeros, a pesar de las medidas
nacionales e internacionales tomadas para resolverlas.
La degradación marina y costera es producto de la creciente
presión ejercida sobre los recursos naturales tanto terrestres
como marinos y sobre el aprovechamiento de los océanos como
depósito de desechos. El crecimiento demográfico y el
incremento cada vez mayor de la urbanización, la industrialización
y el turismo en zonas costeras son causas fundamentales de esta presión
que va en aumento. En 1994, aproximadamente 37 por ciento de la población
mundial vivía en un radio de 60 km de la costa, más
habitantes que los que poblaban la Tierra en 1950 (Cohen y otros,
1997). La pobreza y las pautas de consumo humano multiplican los efectos
demográficos.
Contaminación marina
Diversos acontecimientos anteriores a 1972, como la disminución
estrepitosa de las poblaciones de algunas aves acuáticas a
causa del DDT, los brotes de la enfermedad de Minimata en Japón
por ingerir mariscos contaminados con mercurio y el derrame de petróleo
del Torrey Canyon entre otros, centraron la atención de la
Conferencia de Estocolmo en la contaminación marina. Las respuestas
normativas incluyeron prohibiciones a la producción y la utilización
de algunas sustancias, reglamentos para reducir las descargas y la
prohibición de vertimientos en el océano, así
como un esfuerzo científico significativo para avanzar en el
conocimiento de esos contaminantes. Estas respuestas están
consagradas en varios convenios internacionales, como el Convenio
de Londres sobre Vertimientos de 1972, y su Protocolo de 1996,
el Convenio de Basilea de 1989 sobre el control de los movimientos
transfronterizos de desechos peligrosos y su eliminación, y
el Programa de acción mundial para la protección del
medio marino frente a las actividades realizadas en tierra. La contaminación
marina también es tema central de los Programas de mares regionales
del PNUMA, establecidos en muchas partes del mundo.
A escala mundial, las aguas residuales siguen siendo, por volumen,
la principal fuente de contaminación del medio marino y costero
(GESAMP, 2001a); las descargas de aguas residuales costeras han aumentado
de manera considerable en los tres últimos decenios. Por otra
parte, en virtud de la elevada demanda de agua en las zonas urbanas,
el suministro hidráulico tiende a rebasar la capacidad del
sistema de alcantarillado, lo que incrementa el volumen de aguas residuales.
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Carga de enfermedades comunes seleccionadas
y relacionadas con el medio marino |
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Enfermedad |
DALY/año
(millones) |
Efectos económicos
(miles de millones de $) |
|
Paludismo |
31,0 |
124,0 |
|
Diabetes |
11,0 |
44,0 |
|
Cáncer de tráquea, bronquios y
pulmón |
8,8 |
35,0 |
|
Cáncer de estómago |
7,7 |
31,0 |
|
Nematodos intestinales |
5,0 |
20,0 |
|
Infecciones de vías respiratorias
altas |
1,3 |
5,2 |
|
Tracoma |
1,0 |
4,0 |
|
Dengue |
0,75 |
3,0 |
|
Encefalitis japonesa |
0,74 |
3,0 |
|
Difteria |
0,36 |
1,4 |
|
|
|
Enfermedades relacionadas con la
contaminación marina |
|
Relacionadas con bañarse y nadar
en el mar |
0,4 |
1,6 |
|
Consumo de alimentos marinos (hepatitis) |
1,8 |
7,2 |
|
Consumos de alimentos marinos (toxinas
de algas) |
1,0 |
4,0 |
|
Subtotal |
3,2 |
12,8 |
|
Nota: un Año de Vida Adaptado
a la Discapacidad (DALY) equivale a un año de vida productiva
de una persona perdido por muerte o discapacidad.
Fuente: GESAMP 2001a. |
|
Los problemas de salud pública causados por la contaminación
de las aguas costeras con agentes patógenos transportados por
las aguas residuales eran bien conocidos durante el decenio de los
setenta, y en muchos países desarrollados un mejor tratamiento
de las aguas residuales y la reducción de la eliminación
de contaminantes industriales y de algunos contaminantes domésticos
en los sistemas municipales han mejorado de manera significativa la
calidad del agua. En los países en desarrollo, sin embargo,
no se ha avanzado al mismo ritmo en el suministro de servicios sanitarios
básicos, en los sistemas de alcantarillado urbanos y en el
tratamiento de aguas residuales. Los altos costos de capital, el ritmo
acelerado de la urbanización y, en muchos casos, la limitada
capacidad técnica, administrativa y financiera de planificación
y gestión urbanas, así como la operación continuada
de los sistemas de tratamiento de aguas residuales constituyen obstáculos
para lograr un funcionamiento eficaz (GESAMP 2001a). Es urgente eliminar
estos obstáculos y contar con enfoques alternativos.
| Zonas estacionales de aguas
con agotamiento de oxígeno |
 |
| Los puntos rojos en el mapa indican las zonas estacionales
con agotamiento de oxígeno producto de las actividades
humanas. |
| Fuente: Malakoff 1998, a partir
de Díaz y Rosenberg 1995. |
Pesquerías La Conferencia de Estocolmo
calculó que la captura anual casi duplicaría los niveles
de 1970 a «algo más de 100 millones de toneladas»
(UN 1972b), aunque también se reconoció el agotamiento
de las pesquerías por sobreexplotación. En el mismo
año, la pesquería más grande del mundo, la
anchoa del Perú, se redujo de manera espectacular como resultado
de años de cosechas no sostenibles precipitadas por un fuerte
episodio de El Niño. La captura en las pesquerías
marinas sí aumentó aunque no alcanzó los 100
millones de toneladas, al fluctuar entre 80 y 90 millones de toneladas
desde mediados del decenio de los ochenta (véase el gráfico).
Contrario a las indicaciones de que la captura en las pesquerías
mundiales es estable, un estudio reciente reveló que en realidad
ha disminuido durante más de un decenio (Watson y Pauly 2001).
El estudio muestra que los informes exagerados sobre las capturas
que llevan a cabo algunos países, combinadas con la pesca
intensiva y en extremo fluctuante de la anchoa peruana, han ofrecido
una imagen falsa de la salud de los océanos. La producción
de acuicultura, en cambio, se ha incrementado de manera considerable,
pero está totalmente dominada por Asia y el Pacífico
(véase el gráfico).
| Captura anual de peces, moluscos y crustáceos
(millones de toneladas) por región |
|
Captura anual per cápita de peces,
moluscos y crustáceos (kg) por región |
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Producción
anual de acuicultura (millones de toneladas) por región |
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Hace treinta años, los problemas de las pesquerías
se consideraban casi completamente en términos económicos
y políticos. Hoy día, las actividades de las pesquerías
se consideran como problemas ambientales en el sentido más
amplio. La expansión mundial en cuanto a productividad ha
corrido a cargo de la pesca de especies progresivamente menores
en niveles inferiores de la red alimentaria marina (cuyos efectos
en cadena no se comprenden cabalmente), toda vez que los predadores
más importantes se han ido agotando (Pauly y otros 1998).
La captura incidental mundial de muchos millones de toneladas (Alverson
y otros 1994) incluye no sólo animales carismáticos
como delfines y tortugas, sino muchas otras especies. Los efectos
en los ecosistemas marinos y costeros son poco conocidos, pero bien
pueden ser sustanciales (Jennings y Kaiser 1998, McManus, Reyes
y Nañola 1997). También se producen efectos negativos
en los ecosistemas como resultado de cierto tipo de mecanismos de
pesca (como la pesca a la rastra) y otras prácticas destructoras
(como la pesca con explosivos) que causan daños físicos
al hábitat. El reconocimiento de las complejas interrelaciones
entre la pesca y los ecosistemas marinos, y la necesidad de tomar
estos últimos en cuenta en la gestión de las pesquerías
de captura, se refleja en la Declaración de Reikiavik de
la FAO (2001) sobre la Pesca Responsable en el Ecosistema Marino.
| Tendencias mundiales en las poblaciones
de peces (%) |
 |
| Está disminuyendo el porcentaje
mundial de poblaciones de peces en el mundo subexplotadas o
moderadamente explotadas; las poblaciones agotadas, sobreexplotadas
o en recuperación cada vez son más comunes. |
Cambio climático y atmosférico mundial
El rápido calentamiento de la Tierra causado por
cambios atmosféricos inducidos por el hombre, calculado por
el IPCC, podría tener efectos dramáticos en el océano
(IPCC 2001) al representar una amenaza para los valiosos ecosistemas
costeros y los sectores económicos que dependen de ellos.
Revisten un interés especial los posibles efectos
del calentamiento de la Tierra en los arrecifes de coral. Durante
el intenso episodio de El Niño de 1997/1998, se registró
un extenso descoloramiento del coral en los arrecifes coralinos
de todo el mundo (Wilkinson 1998, Wilkinson y otros 1999). Mientras
que algunos arrecifes se recuperaron rápidamente, otros,
en particular en el Océano Índico, Asia Sudoriental
y el extremo occidental del Pacífico, sufrieron una mortalidad
significativa, en algunos casos de más de 90 por ciento (Wilkinson
1998, 2000).
Las medidas de protección propuestas para resolver el aumento
del nivel del mar causado por el cambio climático pasaron
de construcciones sólidas como rompeolas a una combinación
de medidas de protección suaves (como el aumento de las playas
y la creación de zonas pantanosas), planes de adaptación
(como nuevos códigos de construcción) y revocación
de medidas, como el cese de nuevas construcciones costeras (IPCC
2001). Algunas de las propuestas para resolver el cambio climático
mundial son en sí motivo de preocupación, en particular
la de interrumpir la transferencia natural de CO2 procedente de
la atmósfera al océano, mediante la fertilización
de extensas zonas de la superficie oceánica con nitrógeno
o hierro para propiciar el crecimiento del fitoplancton, o la de
inyectar CO2 directamente en aguas profundas. Los efectos de estas
medidas de gran escala no son predecibles, pero potencialmente pueden
resultar enormes.
Los pequeños estados insulares en desarrollo (SIDS, según
sus siglas en inglés) y las zonas costeras bajas son especialmente
vulnerables a los efectos del aumento del nivel del mar y a condiciones
climáticas más extremas. Por otra parte, su naturaleza
es completamente costera y, por lo tanto, son más dependientes
de los recursos costeros y marinos. El reconocimiento de esta vulnerabilidad
especial en la Agenda 21 de la Conferencia de las Naciones Unidas
sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) llevó a
la adopción en 1994 del Programa de Acción de Barbados
para el Desarrollo Sostenible de los Pequeños Estados Insulares
en Desarrollo.
La introducción de especies foráneas
Otro problema grave es la introducción de especies marinas
en hábitat distantes donde pueden multiplicarse de manera
incontrolable, a veces con efectos devastadores en la economía
y la diversidad biológica. Tales invasiones ocurren en todo
el mundo cada vez con mayor frecuencia. El medio más común
para la introducción de especies es el agua de lastre de
las embarcaciones, en la que se transportan todos los días
alrededor de 3.000 especies de animales y plantas (GESAMP 2001a).
Entre las iniciativas para controlar la introducción de especies
en el lastre de los barcos está la de la Organización
Marítima Internacional que formulará un nuevo reglamento
para el manejo de aguas de lastre, cuya adopción está
prevista para el año 2003.
| Tomado de: PNUMA. Perspectivas
del medio ambiente mundial GEO-3. Madrid : Ediciones Mundi-Prensa,
2002. |
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